Tres generaciones, una historia que inspira
De un emprendimiento familiar que comenzó hace 37 años a una empresa consolidada en Roatán, Serrano Industrial ha crecido de la mano de tres generaciones de mujeres y hombres que han convertido el trabajo, la perseverancia y el compromiso en la esencia de una historia empresarial que continúa escribiéndose.
Un sueño que comenzó en familia

La historia de Serrano Industrial nació hace 37 años como un proyecto familiar, impulsado inicialmente por Ignacio Serrano, quien se desempeñaba como maestro constructor y fue el director de la empresa, mientras Debra Bodden asumió como subdirectora.
Con el paso del tiempo, aquel proyecto fue tomando forma. “Eso nació conjunto con su abuelo, porque él era maestro constructor y él estaba pensando dejarlo y dejar la construcción por su edad. Entonces él empezó. Primero empezamos haciendo bloques, después pusimos el negocio”, recuerda Debra, al hablar de los primeros pasos de una empresa que con los años se convertiría en parte importante de la historia empresarial de Roatán.
Para Debra, construir el negocio junto a su esposo significó unir los conocimientos y experiencias que ambos ya habían adquirido. “Aprendí tantas cosas, pero compartiendo con mi esposo, que él ya había trabajado en eso. Y yo cuando estaba joven también había trabajado en un lugar que vendía más o menos cosas así. Entonces, junto con lo que sabíamos los dos, empezamos a salir adelante”.
Fue una etapa marcada por la dedicación y el compromiso con el proyecto. “Decidimos que había que ponerle mucho, mucho amor al negocio y mucho coraje”, expresa.
Debra, una mujer que abrió camino
Debra fue una de las personas que ayudó a construir los primeros cimientos de Serrano Industrial. A través de su trabajo, perseverancia y compromiso, fue desarrollando un papel fundamental dentro de la empresa y dejando un ejemplo que posteriormente marcaría a las siguientes generaciones.
Su hija Jennie creció observando de cerca ese recorrido. Para ella, su madre no fue solamente una empresaria, sino también la primera mujer que le mostró, a través del ejemplo, el valor de asumir responsabilidades y liderar.

“Significó tener frente a mí el ejemplo de una mujer valiente, fuerte y dedicada”, recuerda Jennie.
La vio trabajar junto a su esposo y construir, con dedicación, un papel fundamental dentro de Serrano Industrial. De esa experiencia aprendió que una mujer puede tomar decisiones, asumir responsabilidades y contribuir de manera decisiva al crecimiento de una empresa.
Debra, por su parte, recuerda con especial orgullo cómo su hija se fue involucrando en el negocio desde muy joven.
“Con mi hija Jennie siempre supe que ella iba a ser mi mano derecha”, cuenta. Incluso durante sus años universitarios, Jennie aprovechaba los feriados para regresar directamente al negocio y ayudar.
“Cualquier feriado de la universidad, ella viniera directo a trabajar, a ayudarme. Lo que significa compartir con mi hija, siento felicidad y orgullo”, expresa Debra.
Jennie y la continuidad de una historia
Después de graduarse de la universidad, Jennie regresó a casa y se incorporó directamente a Serrano Industrial. Su primer puesto fue en atención al cliente y también colaboró con algunas funciones de contabilidad.
Comenzar desde esas áreas le permitió conocer la empresa desde sus operaciones cotidianas, comprender las necesidades de los clientes y descubrir el valor que tiene cada función dentro de una organización.

Para Jennie, esa incorporación fue algo natural porque Serrano Industrial ya era parte de su propia historia.
“Mi relación con la empresa nunca ha sido únicamente laboral; Serrano Industrial forma parte de mi historia, de mi familia y de la manera en la que crecí”, explica.
Hoy, como gerente de compras, continúa aplicando muchas de las enseñanzas recibidas de su madre. De Debra aprendió la dedicación, la fortaleza y el valor de seguir adelante y construir nuevas oportunidades.
También reconoce que los valores que han unido a las generaciones son claros: trabajo, honestidad, perseverancia y compromiso, acompañados por el respeto hacia clientes, proveedores y colaboradores.
“Un negocio no se construye solamente con productos y resultados, sino también con relaciones basadas en la confianza y con una conducta coherente a lo largo de los años”, señala.
Evolucionar sin perder las raíces
Durante 37 años, el mercado, la tecnología y las necesidades de los clientes han cambiado, y Serrano Industrial también ha evolucionado.

Para Jennie, uno de los pilares de esa permanencia ha sido precisamente la capacidad de adaptarse sin abandonar los principios con los que comenzó la empresa.
“Creo que la clave ha sido nuestra capacidad de adaptarnos sin olvidar nuestras raíces”, afirma.
Desde su área de compras, ha buscado aportar una visión propia mediante el desarrollo de nuevos proveedores, la mejora de procesos, la ampliación de la oferta y una respuesta cada vez más cercana a las necesidades de los clientes.
Para ella, innovar no significa dejar atrás el trabajo de sus padres, sino utilizar esa base para continuar avanzando.
Alessandra: la tercera generación toma su lugar
La historia de Serrano Industrial comienza ahora a escribir un nuevo capítulo con Alessandra Pineda, quien representa a la tercera generación de la familia dentro de la empresa y actualmente se desempeña como gerente de la tercera tienda.

Para ella, asumir un cargo ejecutivo representa tanto un privilegio como una gran responsabilidad.
“Estoy recibiendo algo que fue construido con muchísimo esfuerzo y sacrificio. Ser parte de la tercera generación me hace sentir muy orgullosa”, expresa.
Aunque su incorporación a la empresa representa una nueva etapa, Alessandra asegura que siempre estuvo involucrada. Creció viendo el trabajo, la dedicación y el compromiso que implica construir y mantener una empresa familiar.
Su preparación también ha sido constante. La universidad le proporcionó herramientas, mientras que las vacaciones trabajando dentro de Serrano Industrial le permitieron conocer distintas áreas del negocio.
“Fue necesario que conociera y trabajara en las diferentes áreas del negocio: atender a clientes, entender las operaciones, las finanzas, el equipo y la cultura de Serrano Industrial”, explica.
Tres maestros, tres formas de enseñar
Alessandra reconoce en su abuela, su madre y su padre tres referentes fundamentales para su formación empresarial.
De su abuela Debra aprendió la fortaleza y la perseverancia. La considera una pionera que demostró que una mujer puede construir y liderar una empresa.
De su madre Jennie tomó el compromiso, la disciplina y la creatividad. También aprendió a tomar decisiones con criterio, escuchar y rodearse de buenas personas.

De su padre Francisco heredó la responsabilidad, la visión y la capacidad de encontrar soluciones. Él le enseñó a pensar a largo plazo, enfrentar los retos y comprender cada decisión.
De las tres generaciones, Alessandra considera indispensables valores como la honestidad, la ética de trabajo, la responsabilidad y el respeto.
Su propia visión comienza a tomar forma desde el área de Mercadeo, donde uno de sus principales objetivos es convertir esta área en una herramienta estratégica para el crecimiento de la empresa.
“Que entendamos cómo consumen nuestros clientes y qué podemos hacer nosotros para tomar decisiones”, explica.
El orgullo de ver continuar el legado
Para Jennie, observar a su hija asumir responsabilidades dentro de Serrano Industrial es una experiencia profundamente emotiva.
“Alessandra es hoy gerente de nuestra tercera tienda, y verla asumir esa responsabilidad me llena de orgullo. Siento que en ella existe una combinación muy bonita de mi madre y de mí”, expresa.
Ve en ella la fuerza y valentía de su abuela, junto con aprendizajes propios y una personalidad y visión que ya comienzan a marcar su propio camino.
Debra comparte ese orgullo al mirar a su nieta.
“A mi nieta Alessandra me veo cuando yo tenía su edad y estaba lista para enfrentar lo que sea”, dice.
La describe como una joven que llega con ideas nuevas, capacidad de renovación y una actitud cercana hacia los clientes. Para Debra, esa evolución es parte natural de cualquier empresa que desea permanecer vigente.
“Solo que haya renovación, como tiene que haber en todos los negocios, pero que no cambien ellas como personas. Porque son las que dan vida a Serrano Industrial”, afirma.
Un legado que mira hacia adelante
Para Alessandra, pertenecer a una nueva generación de mujeres al frente de la empresa familiar representa un motivo de orgullo, pero también una responsabilidad.

“Las generaciones anteriores han demostrado que se puede liderar y construir una empresa. Ahora nos corresponde a nosotras demostrar que podemos continuar haciéndolo y abrir el camino para generaciones que vienen”, sostiene.
Su consejo para otros jóvenes que piensan incorporarse a un negocio familiar es sencillo: estar dispuestos a comenzar donde sea necesario, escuchar a quienes tienen más experiencia y aprender de sus errores.
“Escuchar, analizar y entender toda la información para tomar la decisión necesaria”, es también una de las enseñanzas que lleva consigo.
Jennie comparte esa mirada hacia el futuro. Su deseo es que las próximas generaciones reciban el legado que sus padres construyeron, pero que también tengan la libertad y el valor de fortalecerlo y dejar su propia huella.
“Me emociona imaginar que Serrano Industrial seguirá creciendo y evolucionando, siempre fiel a los valores con los que comenzó hace 37 años”, afirma.
Y quizá la imagen que mejor resume este recorrido es precisamente la de las tres generaciones: Debra, quien ayudó a construir los primeros cimientos; Jennie, quien tomó el relevo y contribuyó a consolidar y modernizar la empresa; y Alessandra, quien hoy comienza a escribir su propio capítulo.
Tres mujeres de una misma familia, unidas por una empresa que nació del esfuerzo, creció con visión y continúa evolucionando con la mirada puesta en el futuro, sin olvidar las raíces que le dieron vida.