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Farándula

Premio Lo Nuestro 2026: música, identidad y una alfombra que encendió el debate

La 38ª edición de Premio Lo Nuestro confirmó por qué sigue siendo una de las galas más influyentes de la música latina. Bajo el lema “Honrando lo que Somos”, la ceremonia celebrada en el Kaseya Center de Miami reunió a las máximas figuras del pop, urbano, tropical y música mexicana en una noche marcada tanto por los triunfos artísticos como por momentos que desataron conversación global.

Los grandes ganadores de la noche

El puertorriqueño Bad Bunny se consolidó como el artista más premiado, al llevarse seis galardones, incluyendo Artista del Año, Álbum del Año por Debí Tirar Más Fotos y Canción del Año por “DtMF”. Aunque no estuvo presente debido a su gira internacional, su dominio fue contundente en múltiples categorías, incluyendo urbano y pop-urbano.

Por su parte, el mexicano Carín León brilló con cinco estatuillas, entre ellas Artista Masculino del Año – Música Mexicana y Canción del Año – Música Mexicana por “El Amor De Mi Herida”. Su versatilidad quedó reflejada también en el premio a Colaboración Crossover del Año, consolidando su proyección internacional.

La gala contó con presentaciones memorables de figuras como Marc Anthony, Nathy Peluso, Romeo Santos, Shakira y Karol G, en una producción televisada en vivo por Univision y plataformas digitales para toda América Latina.

Además, la noche reconoció trayectorias icónicas: Juanes recibió el Premio a la Trayectoria; Paloma San Basilio fue honrada con el Premio a la Excelencia; Arcángel fue distinguido como Ícono Urbano; Los Bukis recibieron el Legado Musical; y el ejecutivo Manolo Díaz fue reconocido con el Premio Visionario.

Tokischa: la alfombra que dividió opiniones

Sin embargo, uno de los momentos más comentados no ocurrió en el escenario, sino en la alfombra magenta. La artista dominicana Tokischa llegó con un diseño blanco asimétrico de archivo de la casa británica Vivienne Westwood, pieza de pasarela que rompía con la estética tradicional de premiaciones televisadas.

El vestido, de silueta estructurada y corte audaz, dejaba uno de sus senos al descubierto, cubierto únicamente por una pieza metálica decorativa en forma de espada. La imagen se viralizó de inmediato. Para algunos, fue un gesto de valentía estética y coherencia con su discurso artístico; para otros, un exceso en un evento de transmisión familiar.

Lejos de esquivar la controversia, Tokischa defendió su elección como un acto de expresión personal y libertad corporal, reafirmando su identidad irreverente y su postura crítica frente a los estándares convencionales de la industria. Su aparición reavivó el debate sobre censura, autonomía y el rol de la moda como manifiesto cultural en escenarios de alto perfil.

Más que premios, una conversación cultural

Premio Lo Nuestro 2026 no solo celebró cifras de streaming y éxitos radiales; también evidenció cómo la música latina atraviesa un momento de expansión global, fusión de géneros y redefinición de identidad.

Entre ovaciones, discursos y polémicas, la gala dejó claro que hoy la cultura latina no solo se canta: también se cuestiona, se reinventa y se defiende desde cada escenario… y desde cada alfombra.

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