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Personalidades

Marco Cálix: Más que un ginecólogo, un guía de vida

Hay profesiones que se eligen y otras que parecen elegir a las personas. En el caso del doctor Marco Cálix, la medicina nunca fue una opción entre varias: fue el sueño que lo acompañó desde la infancia y que, con disciplina, sacrificio y una profunda convicción, terminó convirtiéndose en el propósito de su vida.

Nacido en Juticalpa, Olancho, recuerda su niñez como la etapa más feliz de su vida. Creció en una familia trabajadora, guiado por el ejemplo de una madre maestra y un padre que, además de conductor de autobús, dejó un importante legado artístico y cultural en su ciudad.

«Mi infancia fue de lo mejor de mi vida… de mis padres tengo todo lo que soy. Les debo absolutamente todo»,comentó con emoción Calix al equipo de Caribella.

A los 16 años dejó su hogar para perseguir el sueño de convertirse en médico. No fue un camino sencillo. Las limitaciones económicas marcaron aquellos años universitarios, pero también fortalecieron el carácter que hoy transmite a cada paciente.

«Vivía contando cada centavo, queriendo retribuir el esfuerzo de mis padres. Valió completamente la pena.»

Vocación confirmada en el momento indicado

Aunque durante su formación también sintió interés por la urología, fue durante su servicio social cuando comprendió que la ginecología era el lugar donde realmente podía hacer la diferencia.

Uno de esos momentos quedó grabado para siempre en su memoria.

Mientras atendía una emergencia logró detectar a tiempo un prolapso del cordón umbilical, una complicación que ponía en riesgo la vida de un bebé. La intervención fue un éxito.

Después de la cirugía, una especialista le dijo unas palabras que jamás olvidaría.

«Marco, ese bebé es un milagro… vos fuiste su milagro», recordó con alegría.

Ese instante terminó de confirmar el camino que seguiría durante toda su vida.

Mucho más que traer bebés al mundo

Para el doctor Cálix, acompañar un embarazo significa asumir una enorme responsabilidad humana. Más allá del procedimiento médico, entiende que las familias depositan en él uno de los momentos más importantes de sus vidas.

«Es un privilegio. Están dejando en mis manos quizá la situación más importante de su vida.»

Y aunque ha participado en incontables nacimientos, asegura que nunca deja de emocionarse cuando entrega un bebé completamente sano.

«Poder gestionar, con mis decisiones y conocimientos, momentos de felicidad para una familia… eso no tiene precio.»

La medicina también comienza escuchando

Además del conocimiento científico, Marco Cálix está convencido de que un buen médico necesita empatía.

Una enseñanza que, asegura, heredó directamente de su madre.

«Los médicos debemos ser producto de lo que nos enseñaron en casa»

Con los años ha descubierto que muchos pacientes llegan buscando mucho más que una receta.

«Muchas veces no llegan por un medicamento; llegan con cargas que se curan simplemente escuchándolos.»

Una filosofía que ha convertido su consulta en un espacio donde la confianza tiene tanto valor como cualquier tratamiento.

Combatir los mitos con información

Gran parte de su trabajo también consiste en educar. Por eso insiste en que muchas mujeres siguen retrasando consultas importantes por miedo, vergüenza o información equivocada.

Entre los errores más frecuentes menciona la automedicación, evitar las citologías y dejar pasar síntomas que podrían resolverse fácilmente si se detectan a tiempo.

También busca derribar creencias populares alrededor del embarazo.

«La forma del abdomen no determina el sexo del bebé» Y añade otra práctica que considera urgente abandonar. «Prohibir el baño después del parto aumenta el riesgo de infecciones».

De los consultorios a las redes sociales

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Durante la pandemia decidió tomar su teléfono celular y comenzar a grabar videos educativos. Nunca imaginó el impacto que tendrían.

Hoy reúne una comunidad de más de 322 mil seguidores en Facebook y más de 20 mil seguidores en Instagram, quienes consumen contenido sencillo, práctico y respaldado por evidencia científica.

«Jamás creí que esos videos tendrían el alcance que hoy tienen», remarcó.

Entre los cientos de mensajes recibidos, uno ocupa un lugar especial. Una paciente le escribió para contarle que había logrado vencer el cáncer gracias a un diagnóstico oportuno motivado por la información que compartía en redes.

«Ese mensaje me conmovió profundamente y me recordó por qué sigo haciendo contenido».

La familia como refugio

Al terminar una intensa jornada laboral, Marco deja atrás la bata para convertirse simplemente en esposo y padre.

Disfruta el tiempo con su esposa, Karla María Cerrato Gevawer, y sus hijos, Avril Jimena y Emiliano Gabriel, a quienes define como el motor de su vida.

«Mi familia lo es todo. Son quienes dibujan una sonrisa en mi rostro.»

Fuera del consultorio también disfruta del fútbol —es aficionado al Olimpia y al Real Madrid—, la música de Coldplay y los momentos de tranquilidad junto a los suyos.

El legado que quiere dejar

Cuando se le pregunta cómo define el éxito, sorprende con una respuesta alejada del reconocimiento o lo económico.

Para él, el verdadero éxito nace de la preparación constante, la ética y la empatía.

Y cuando piensa en el legado que desea dejar en la medicina hondureña, su respuesta emociona.

«No quiero que me recuerden por haber hecho el mejor parto o la mejor cirugía. Quiero que me recuerden como un médico que amaba su profesión, que era temeroso de Dios y que dejó su pulmón por darle esperanza a sus pacientes», señaló

Porque, al final, para Marco Cálix la medicina no solo consiste en curar enfermedades. Consiste en acompañar, escuchar, servir y recordar, todos los días, que detrás de cada paciente existe una historia que merece ser tratada con ciencia, respeto y, sobre todo, humanidad.

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