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Ashley Castellanos
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Ashley Castellanos: de Roatán a los podios internacionales del taekwondo

A sus 16 años, Ashley Castellanos ya sabe lo que significa representar a Honduras fuera de sus fronteras, enfrentarse a atletas de alto nivel y subir a un podio internacional. La joven isleña, nacida y criada en Roatán, acaba de sumar un nuevo logro a su carrera al conquistar la medalla de bronce en la Copa Presidente G3 de Taekwondo, celebrada en Lima, Perú.

Ashley compitió en la modalidad de Kyorugui, o combate, en un torneo que reúne a atletas con amplia preparación y experiencia en competencias de alto nivel. Para este nuevo reto, tuvo entre dos y tres semanas de preparación específica antes de viajar a Perú.

Pero regresar con una medalla no significa que se conforme con el resultado.

Me siento orgullosa, mas no satisfecha. Siento que hay varios puntos que mejorar en mi combate y que puedo dar mejores resultados”, cuenta Ashley a Caribella. Una respuesta que refleja la mentalidad con la que esta joven atleta mira sus logros: los celebra, pero también los utiliza como punto de partida para seguir creciendo.

Una atleta que se destaca por su disciplina y constancia.

Una vida ligada al taekwondo

Ashley está a punto de cumplir 17 años, pero su historia con el taekwondo comenzó mucho antes. Lleva aproximadamente 11 años practicando este deporte, gran parte de su formación en Roatán junto a Island Tigers, academia que ha acompañado su desarrollo en esta disciplina desde temprana edad.

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Su incursión a nivel competitivo comenzó hace alrededor de tres años. En ese tiempo ya ha conseguido cuatro medallas internacionales: dos en Poomsae, modalidad enfocada en la ejecución técnica de secuencias de movimientos, y otras dos en combate.

Su crecimiento deportivo también ha implicado importantes cambios en su vida. Actualmente, Ashley entrena en la Villa Olímpica de Tegucigalpa y realiza sus estudios en línea, una dinámica que le permite dedicar buena parte de sus días a su preparación como atleta sin dejar de lado su formación académica.

En todo ese proceso, asegura que el respaldo de las personas más cercanas ha sido fundamental.

Mi familia y mis amigos me apoyan mucho y están muy felices por mí y por ver hasta dónde he llegado”, comparte. Su nueva medalla, naturalmente, fue recibida con mucha emoción por quienes han acompañado su camino desde Roatán.

Mucho más que aprender a combatir

Después de prácticamente crecer dentro del taekwondo, Ashley también reconoce cuánto ha influido este deporte en su formación personal.

Para ella, es una disciplina especialmente valiosa para los niños, no solamente por los beneficios físicos que aporta a través del movimiento y la coordinación, sino por los principios que enseña desde temprana edad.

“Esto no quiere decir que el niño se vuelva más agresivo o quiera buscar pelea; es todo lo contrario”, explica al hablar del taekwondo como herramienta de defensa personal.

Ashley destaca valores como el autocontrol, respeto, disciplina, cortesía, integridad, perseverancia y espíritu indomable, principios que considera importantes para formar el carácter de los niños.

También ve el deporte como una alternativa para mantenerlos activos, reducir el tiempo frente a televisores y celulares y brindarles espacios donde puedan relacionarse con otras personas.

Donde va, siempre lleva con ella el orgullo de ser hondureña.

El próximo reto ya está cerca

Y aunque acaba de regresar de una competencia internacional con una nueva medalla, Ashley ya tiene la mirada puesta en lo siguiente.

El 4 de septiembre volverá a competir, esta vez en Honduras, como participante de los Juegos CODICADER.

Ashley Castellanos también será una de las representantes de Honduras en Dakar 2026.

A sus 16 años, cuatro medallas internacionales ya forman parte de su recorrido. Sin embargo, quizá una de las cualidades que mejor define a Ashley Castellanos sea precisamente esa inconformidad que expresó después de subir al podio en Perú: sentirse orgullosa de lo conseguido sin dejar de pensar en todo lo que todavía puede mejorar.

Desde aquella niña que comenzó a practicar taekwondo en Roatán hasta la atleta que hoy entrena en la Villa Olímpica y representa a Honduras internacionalmente, hay once años de disciplina, constancia y crecimiento.

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