Kenny McNab: el rostro de la nueva era empresarial en Roatán
En una isla donde el turismo, la logística y el emprendimiento avanzan al ritmo del mar, Kenny McNab se ha convertido en el rostro de una nueva era empresarial en Roatán. No solo por las empresas que lidera, sino por la forma en que entiende el negocio: con visión de largo plazo, arraigo isleño y un compromiso claro con el desarrollo sostenible.
Una vocación que se forjó en el mar

La historia empresarial de Kenny McNab no responde a una decisión abrupta, sino a un proceso de vida. Desde niño, compartió tiempo con su padre y su abuelo en un negocio poco convencional: la pesca de langosta y camarón. Aquella experiencia temprana le permitió comprender, desde la práctica, el valor del trabajo duro, la toma de riesgos y la responsabilidad que implica liderar.
“Al inicio mi mentalidad era simplemente salir adelante, crecer y ganar dinero”, reconoce. Con el paso de los años, esa visión evolucionó hacia un propósito más profundo: crear empresas generacionales, cambiar vidas y generar un impacto positivo que trascienda.
Riesgo, coherencia y liderazgo

Emprender y operar negocios en Honduras —donde las reglas del juego cambian con cada ciclo político— ha sido, para McNab, una de las decisiones más arriesgadas de su carrera, pero también una de las más acertadas. En ese contexto, hay principios que se han mantenido inquebrantables: consistencia, integridad, responsabilidad y liderazgo.
“Las estrategias pueden cambiar, pero los valores no”, afirma. Su filosofía es clara: se puede ajustar el enfoque, pero nunca perder el rumbo. Trabajo duro, coherencia y ética han sido pilares constantes en su forma de dirigir.
El éxito redefinido

La noción de éxito también ha madurado con el tiempo. Si antes estaba asociada a expansión y crecimiento, hoy se define como la capacidad de construir empresas sostenibles, que generen empleo digno, impacto social y que funcionen sin depender de su presencia diaria.
En cuanto a los errores —inevitables en cualquier trayectoria empresarial— McNab mantiene una postura pragmática: no personalizarlos, analizarlos, corregir y avanzar. “Cometer errores es parte del proceso; lo importante es aprender y seguir creciendo”.
Talento humano y datos: las claves del presente

Para mantenerse relevante en un entorno cambiante, Kenny McNab identifica dos factores críticos: talento humano y datos. “No se puede operar una empresa sin buena gente ni sin conocer los números. Navegar sin datos es navegar a ciegas”, asegura.
Esa visión se refleja en la cultura interna de sus empresas, donde prioriza la actitud, el compromiso y la integridad por encima de habilidades técnicas aisladas. “Prefiero a alguien con ganas de aprender que a alguien brillante sin valores”.
Liderar cerca, pensar en grande

Aunque hoy dirige una organización con más de 600 colaboradores, McNab ha sabido equilibrar cercanía y estrategia. Trabaja directamente con un equipo clave de ocho personas, pero mantiene canales de comunicación constantes a través de encuentros trimestrales y espacios de retroalimentación que le permiten escuchar de primera mano a sus colaboradores.
Hay un valor que no es negociable en ninguna de sus empresas: la integridad. “Sin ella, cualquier éxito es temporal”.
Innovar para transformar economías
La innovación ocupa un lugar central en su visión de futuro. Para McNab, innovar no siempre implica inventar algo nuevo, sino hacer mejor lo que ya existe. En ese sentido, uno de los proyectos que más lo entusiasma es la posibilidad de desarrollar en Honduras prácticas logísticas que en otros países son básicas: mejoras en puertos, transporte, conectividad y procesos.
“Una buena logística cambia economías completas”, afirma, convencido de que ese tipo de avances pueden transformar no solo empresas, sino comunidades enteras.
Vida, equilibrio y raíces

Fuera del mundo empresarial, Kenny McNab encuentra equilibrio en el deporte, el mar, los viajes y, sobre todo, en el tiempo con su familia. Reconoce que no siempre es fácil, pero entiende que el tiempo personal también es una forma de éxito.
Entre las figuras que han marcado su desarrollo personal y profesional destaca a su madre, su padre, su abuelo y sus tíos, así como el entorno de la Roatán de los años 90 y 2000, una época de comunidad y conexión que dejó una huella profunda en su forma de ver la vida.
La disciplina es su hábito esencial: empezar temprano, entrenar y mantener claridad mental antes de tomar decisiones importantes.
Responsabilidad social y legado

Para McNab, el rol del empresario va más allá del negocio. Cree firmemente que tienen la responsabilidad de crear oportunidades, generar empleo digno y aportar soluciones reales. Su causa personal es el desarrollo integral de la isla y el acceso a servicios básicos, convencido de que el progreso solo es posible cuando crece toda la comunidad.
Cuando se piense en su nombre dentro de muchos años, Kenny McNab espera que se diga algo sencillo pero contundente: que fue alguien que no se conformó, que tuvo coraje y que dejó algo mejor de lo que encontró.
A los jóvenes que sueñan con emprender, su mensaje es claro: empezar, no rendirse y no esperar el momento perfecto. “El miedo nunca desaparece. Los momentos más duros son los que más nos definen”.

Con visión, coherencia y un profundo amor por su isla, Kenny McNab continúa construyendo un legado que trasciende los negocios y apuesta por un futuro más sólido para Roatán.
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